Quien ha visto la Esperanza, no la olvida. La busca bajo todos los cielos y entre todos los hombres. Y sueña que un día va a encontrarla de nuevo, no sabe dónde, acaso entre los suyos. En cada hombre late la posibilidad de ser o, más exactamente, de volver a ser otro hombre.
jueves, 1 de septiembre de 2011
miércoles, 31 de agosto de 2011
De espejismos y otras farsas...
Cada vez siento más frío.
Anoche fue distinto, lo fue tanto que esta mañana me aventuré a construir de modo autómata palabras sobre la mesa, palabras que estuve saboreando todo mi día fuera de casa como posibilidad, como una nueva puerta abierta, como ese fragmento de arcoiris que coloreó el paisaje de mis cerros.
¿Qué pueden significar un puñado de abatelenguas apilados? ¿Orden? ¿Puntos suspensivos? ¿O punto final?
De nuevo es tarde, el frío me invade desde los pies y me decido a buscar refugio en mi cama, mientras tanto, estaré expectante a los sonidos de la noche.
Ya quiero estar bien.
No quiero caer.
lunes, 22 de agosto de 2011
2011-2012
Es molesta esta incontrolable ansiedad. Siento que es mucho más fuerte que la que viví el año pasado. Y ciertamente no tiene razón de ser. Ya experimenté una vez lo que es comenzar un ciclo escolar, conocer a los integrantes de los grupos, definir las dinámicas más pertinentes para hacerles atractiva una clase, motivarlos y motivarme para ir más allá de las reglas impuestas por los recursos, los "jefes" y los programas; ya sé más o menos cómo torear las malas jugadas de los compañeros; ya sé modular mi voz y cómo hacer para no quedar afónica; ya conozco los contenidos de los cursos; ya sé que mis alumnos no son universitarios pequeños, sino niños y que como tales hay que hablarles de cada tema. Y sin embargo tengo miedo, mucho miedo de aquello que estoy a unas pocas horas de conocer. Me averguenza decirlo, pero sí, tengo miedo. Quizás el escribirlo funcione como placebo y me ayude a alcanzar la serenidad necesaria para enfrentar este primer día.
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domingo, 24 de julio de 2011
El poder de las palabras...
Hace un par de días, mis dedos estallaron y escribieron cuanto he sentido y pensado durante estos últimos tiempos; se sinceraron a un extremo pocas veces visto antes. Quizás pueda tachárseles de inoportunos, de impulsivos, de poco considerados. Sin embargo, considero que es lo mejor que han hecho últimamente. Lo que denotaron en todo momento fue la imperante necesidad de reforzar canales de comunicación y confianza, porque las palabras, bien empleadas, son bálsamo y aliciente, que aunque no alcanzan (quizás) a tocar nuestro cuerpo físico, sí tocan todo lo demás que nos conforma...
Desafortunadamente, estos dedos explosivos, al parecer, generaron recelo y silencio: justo lo opuesto de lo que esperé obtener.
No cabe duda de que nada en este mundo es completamente previsible. Pero creo que ya no queda en mi...
lunes, 18 de julio de 2011
El poder de las imágenes...
No. Ésta vez no sentí celos, ni de manera remota; tampoco fue tristeza. Pero sí apareció un sutil guiño de amargura, luego una dosis mayor de gusto por verle contento y querido. Dolor no hubo: eso pasó cuando fue Perú y no México... Y ya pasó.
Al fin y al cabo, ¿qué más se puede sentir cuando la distancia es el mayor narcótico?
sábado, 2 de julio de 2011
Feliz, triste...
Cada noche tomo la misma decisión; sobre todo cuando pasan de las nueve y el silencio domina. Luego una chispa me hace retractar, y sigue la misma rutina del jugar al no pasa nada.
Eventualmente convoco a los fantasmas y pretendo violentar leyes. El último invitado no apareció y sentí un inmenso alivio. Es el más chocarrero de todos y pudo ser más que nocivo.
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Durante un par de días tuvimos visitas, y luego de irse y de tantas historias increíbles, anoche me encontré con una casa extraña: el jardín con las plantas de maíz abatidas desde el este, con mi colección de rosas secas esparcidas frente a mi cama, con la ausencia de uno de mis aretes favoritos, con un par de fotos que permanecían en el mismo sitio, inalterables, pese a que todo lo que por la mañana les rodeaba ahora estaba en el suelo.
Entonces exigí como compensación un gran ramo de rosas ante semejante descuido, el que tajantemente fue negado. Sentí miedo. Uno de esos miedos que hiela todo el ser. Brinqué de la cama pensando que quizás con tanta historias contadas la noche anterior, seguro pudimos convocar alguna cosa rara (más rara yo pensando aquello), y busqué un par de tijeras que dejé abiertas debajo de nuestras camas. Finalmente el cansancio me hizo dormir, aún con el inmenso dolor de cabeza que me invadía.
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Ahora llueve y no puedo alejar esta sensación simultánea de estar feliz y estar triste. Quiero dormir y hay mucho por hacer. Quise escribir y terminé divagando en estas líneas. Será mejor ver una película y abstraerse. Y ya mañana será día de hacer.
sábado, 25 de junio de 2011
Azul y Oro...
Semana de re-encuentros. Volví a los lugares de antaño, a aprehender su particular aroma, a ver el sol y el pasto enrojecidos de sus madrugadas, a sentir esa extraña plenitud que siempre me ha dado ese sitio, mi casa de siempre: el lugar de mi temprana venta de periódicos, el del primer beso, el de las exploraciones científicas, el de los juegos interminables, el de los infinitos escenarios, el de la experimentación teatral, el de la lucha, el de los días de intensa lectura, el de los tantos cuestionamientos, el del cine bueno y barato, el de los huaraches más ricos, el de los grandes recuerdos, el de las mulas los jueves de corpus, el de nadar hasta el hartazgo, el de las frías noches, el de las lluvias y los puentes que precedían al amor. El de tanto aprendizaje...
Volví a mi casa de siempre y he vuelto también a encontrarme con algunas gentes de antes, aquellas con la que quedaron historias inconclusas:
El compañero de carrera que una vez me escuchó en la calle decir a alguien más lo mucho que me gusta, y que desde entonces me mira distinto y sonríe con complicidad cuando solicita libros.
Está también aquél, el del beso inesperado en una parada de autobús, el mismo al que vi por última vez tirado en la arena de Zipolite hace muchísimos años y que reapareció de la nada, con una poca disimulada disposición de re-escribir la historia.
Volvió (en mis sueños) el hombre que solía reaparecer cada que me proponía comenzar una relación. No sé si fue mi primer amor, pero sí estoy segura de que fue el más intenso, el más impulsivo, el más instintivo, el más inconsciente.
Además apareció por los pasillos y queriendo saldar deudas, el que con su verborrea, música y larga melena me atrajo y que casi de forma paralela me fue resultando antipático y repulsivo.
Curiosamente también vino uno de los platónicos. Intuyo que ya dejó de serlo. Habrá que verlo de cerca para corroborar emociones.
En fin... El re-encuentro con espacios y personas ha sido grato y estimulante; sobretodo con lo mal que he pasado estos días en la escuela y la mala organización que impera en nuestras vidas.
Y a pesar del poco tiempo de sueño y de tantas horas de viaje, me siento contenta de volver, y más indecisa acerca de nuestro futuro inmediato.
jueves, 9 de junio de 2011
Sueños...
Besos furtivos en lugares oscuros, música de ritmos contagiosos, una gran fiesta, tu familia departiendo a la mesa, un perrito callejero recién adoptado haciendo por sentirse parte de la casa, la lluvia suave afuera, tus ojos buscándome, alguien hablando de aretes de oro, alguien más que me decía lo mucho que se notaba el magnetismo entre nosotros. Y eras tú, aunque al principio te presentaste con otra forma...
Desperté emocionada, pero conforme pasaron los minutos y recuperé la lucidez, más bien me fui sintiendo triste. Triste porque sólo en sueños experimento el amor recíproco.
Debo ya salir de esta rutina. Es definitivo.
miércoles, 8 de junio de 2011
Sueños...
Era la noche previa a una salida multitudinaria a algún balneario. No había camas ni cobertores suficientes. Entre tanta gente, apareció totalmente desnudo el primer hombre que me aceleró las hormonas, ese de lindos ojos, el del mundo del teatro, el del primer beso... Y al verlo, le busqué sitio en alguna cama. Pasó por mi mente acostarme a su lado, muy cerca. Pero no, le puse un cobertor encima, por aquello del frío, y fui a otra cama a dormir.
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El hubiera...
jueves, 2 de junio de 2011
"Sensación en bonito"
Curioseando, me encontré con el blog de un contemporáneo compañero de lucha, y aunque nunca tuvimos una gran conversación, hoy, con sus escritos, me he sentido identificada completamente. Fue como encontrar un espejo de las ojeras de Talita, claro que con sus propias experiencias y reflexiones, pero me ha dejado esta "sensación en bonito", este sentirlo mi amigo, aunque hace como dos años que no lo veo y sigo en deuda con él por el préstamo de documentos para titularme y también tenemos pendiente el armar esa exposición... bien hecha.
Gracias JJ por hacerme una gran sonrisa este día!!!
sábado, 7 de mayo de 2011
Seis de mayo...
Y sólo puedo escribir entre tanta sensación y cúmulo de pensamientos:
Desde ayer tengo aún más ganas de conocerlo.
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La ciudad es lo mejor,
Sures
miércoles, 4 de mayo de 2011
Lázaro Blanco

Y otro gran ser humano ha muerto, un hombre amante de la luz y la limpieza, sabio y sarcástico. Cuánto me hubiera gustado aprender mucho más de él. Y de nuevo me pasa que creo que la gente estará allí por siempre. Y sé que lo que sé de fotografía se lo debo a él.
Gracias maestro!
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De lo que duele,
El hubiera...,
Mis maestros
Tsss...
Me desperté como triste y la sensación se acentúa conforme pasan los minutos.
Moraleja: No hablarás por la noche de asuntos en absoluto agradables. Y muchísimo menos dormirás sin antes haberlos resuelto. El actuar como que nada pasó, no funciona para estos casos.
lunes, 18 de abril de 2011
Las cochinillas...
Mi solecito despierta y corre directo a la sala, arrojándose sobre uno de los sillones y exigiendo una cobija-mamá. Luego de una sesión de cosquillas y del desayuno, de puntitas va a su cuarto, y vuelve de allá con inmensa carga de juguetes que meticulosamente acomoda en el piso, sale al jardín, secuestra a un par de cochinillas y ríe mientras ellas caminan sobre sus manos.
Pasados los minutos le pido que las devuelva al jardín argumentando que deben tener hambre y que sus familias esperan por ellas. -Son felices jugando conmigo- es la respuesta que recibo. Entonces le pregunto cómo se sentiría si alguien se lleva a su mamá nomás por que sí...
Un poquito después las devuelve al mismo sitio en que las encontró.
-Orale, qué discusión tan extraña-, dice Brux cuando le comento lo que nos pasó esta mañana, y poco después seguimos hablando de lo triste que es leer las noticias nacionales. Y me pregunto si acaso esos "señores" no tuvieron nunca una conversación parecida en su infancia.
domingo, 17 de abril de 2011
sábado, 16 de abril de 2011
Amores platónicos y adioses...
Ya pasaron unos cuatro meses, quizás más... y el dolor ha cedido, y el entendimiento ha ayudado a sobrellevar tanta expectativa fallida, y el corazón sigue latiendo y enamorándose del amor, el otro gran utópico.
De aquellos paisajes idealizados me he propuesto despedirme de a poco y paulatinamente desapegarme. Me quedo con el recuerdo de lo que pudo ser, con el ideal del amor platónico que me llegó con media vida de retraso. Atesoro todas las emociones y recuerdos lindos y me despido de lo demás.
Dejé ya de creer en la inconsistencia de la distancia. Y a través de una lágrima que escapa miro el mapa y tengo la certeza de que en esta vida no será.
Le deseo infinidad de días felices y cierro la carpeta.
martes, 12 de abril de 2011
jueves, 24 de marzo de 2011
Recuerdos...
Anoche recordé aquellos tiempos en que semidesnuda subía a la azotea y miraba el cielo, esperando hallar respuestas. Pasaba horas interrogando a la luna, la madre... Y recordé mi primer nuevo nombre tan lleno de significados. Y recordé ése, mi primer viaje sola, recordé el aroma de Taxco, las dulces palabras de Galeano que me acompañaron todo ese fin de semana, la música que por primera vez pude sentir de forma absoluta, los colores, la luz, las texturas, los juegos...
Anoche, semidesnuda, subí a la azotea y miré el cielo buscando repuestas, buscando consuelo, buscando el abrazo de la madre luna que no apareció y volví helada, con los ojos congestionados y colmada de recuerdos de esos primeros meses de 1997.
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Blasita,
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Las nostalgias
miércoles, 23 de marzo de 2011
Otro día...
Un finísimo hilo de agua cae de la tubería y espero a que se llene una cubeta. Mi sol come yogurt, yo bebo café y escribo, o al menos eso intento.
Llevo frente al monitor tanto tiempo que podría hablarse de algún tipo de hipnosis. Quiero escribir y no. ¿Para qué hablar de los desconciertos y problemas, si de eso está lleno el mundo, y cada que aparecen esos temas, en el mejor de los casos, la gente se aleja, y si no, agrede, y cuando se espera un abrazo, más bien aparecen recriminaciones?
Suena el teléfono y escupe malas noticias: la madre de Mario rumbo al hospital.
El secreto debe ser cambiar de actitud y retomar esa postura aprendida en casa. Todo está bien, y hay fortaleza de sobra para enfrentar todo desconcierto.
Me visto con colores cálidos, dibujo una sonrisa en la imagen que se refleja en el espejo, evoco esa voz que me alegró la mañana, dejo a Zitarrosa y escucho a Mercedes Sosa, respiro profundo, y me dispongo a salir...
Y estas vacaciones sí iré a la playa.
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