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lunes, 2 de abril de 2012

Anoche...

Ayer hubo cambio del horario, y salí del trabajo aún con luz. Caminé rápidamente acompañada por alguien que más bien me hizo sentir incómoda, así que hice por abstraerme.

Conforme avanzaba el autobús recordé aquellos primeros viajes que me parecían eternos hacia la casa que entonces estaba en construcción. Recuerdo una sesión de fotos ante los cimientos y las calles con algunos árboles y jardineras, los mismos que anoche vi rodeados del gris de las obras del metro. Entonces recordé a mi papá: La infinidad de veces que dijo que era necesario que hubiera metro para llegar más pronto a cualquier lugar, y mi ensoñación ante sus palabras tan rotundas. Desee con toda la energía que aún me quedaba que hubiese una máquina para comunicarse con los muertos y entonces decir: "Clayito, al fin sucede, debes venir a mirar que ya falta poco para que podamos hacer nuestro primer viaje juntos en el metro a casa". La última vez que viajamos fue seguramente, cuando sentía que el mundo se me venía abajo, aquellos días en que el arrepentimiento y el dolor me hicieron sentir más rencor ante sus palabras que eran todo lo opuesto a balsámicas...

Y quedé con la promesa de llevarlo a Chiapas con mi salario...

Seguí recordando y lamentando que el tiempo sea insuficiente para disfrutar a quienes queremos, o que quizás sí lo sea, pero no sabemos administrarlo correctamente.

Y esto último me hace pensar en Ana una vez más. En el poco tiempo que la veo y en el ínfimo tiempo que puedo dedicarle, a ella que siempre se ha caracterizado por dar todo de sí a los demás, ella, la que mejor me conoce, y que siempre está...

Y ya lloré...

Miro a través de la ventana y las ramas de las jacarandas se mecen con el viento, luego el pasto, la gente que pasa, el andador, el cerco que limita el jardín y más allá los autos que corren a toda velocidad hacia no sé dónde. Aquí dentro, la gente lee, algunos más platican y ríen, atrás se escuchan las voces de algunos niños, el sonido adormecedor de las fotocopiadoras y el trapeador de la señora que limpia el piso.

Anoche llegué tarde y no me gusta la casa vacía. Extraño infinitamente al hijo cuando no está y también un poco a M cuando quiero creer que funcionará. Pero nada pasa. Y pasan por mi mente nombre ya casi sin rostro; las asociaciones son extrañas: un nombre es rugido; otro un pulgar ancho; otro un viaje en el metro con sinceridad extrema e inusitada; uno, olor desagradable y excelente comida; otro, carcajadas graves; y hay una discusión sobre extraterrestres que ya carece de nombre y rostro. Y todos ellos se van diluyendo mientras escribo y me pregunto cuánto daño pude hacer en cada uno, y cómo influyeron en quien soy ahora, y sobre todo, ¿Qué será de ellos? ?Qué de todo esto contaré a mi sol?




sábado, 25 de junio de 2011

Azul y Oro...

Semana de re-encuentros. Volví a los lugares de antaño, a aprehender su particular aroma, a ver el sol y el pasto enrojecidos de sus madrugadas, a sentir esa extraña plenitud que siempre me ha dado ese sitio, mi casa de siempre: el lugar de mi temprana venta de periódicos, el del primer beso, el de las exploraciones científicas, el de los juegos interminables, el de los infinitos escenarios, el de la experimentación teatral, el de la lucha, el de los días de intensa lectura, el de los tantos cuestionamientos, el del cine bueno y barato, el de los huaraches más ricos, el de los grandes recuerdos, el de las mulas los jueves de corpus, el de nadar hasta el hartazgo, el de las frías noches, el de las lluvias y los puentes que precedían al amor. El de tanto aprendizaje...

Volví a mi casa de siempre y he vuelto también a encontrarme con algunas gentes de antes, aquellas con la que quedaron historias inconclusas:

El compañero de carrera que una vez me escuchó en la calle decir a alguien más lo mucho que me gusta, y que desde entonces me mira distinto y sonríe con complicidad cuando solicita libros.

Está también aquél, el del beso inesperado en una parada de autobús, el mismo al que vi por última vez tirado en la arena de Zipolite hace muchísimos años y que reapareció de la nada, con una poca disimulada disposición de re-escribir la historia.

Volvió (en mis sueños) el hombre que solía reaparecer cada que me proponía comenzar una relación. No sé si fue mi primer amor, pero sí estoy segura de que fue el más intenso, el más impulsivo, el más instintivo, el más inconsciente.

Además apareció por los pasillos y queriendo saldar deudas, el que con su verborrea, música y larga melena me atrajo y que casi de forma paralela me fue resultando antipático y repulsivo.

Curiosamente también vino uno de los platónicos. Intuyo que ya dejó de serlo. Habrá que verlo de cerca para corroborar emociones.

En fin... El re-encuentro con espacios y personas ha sido grato y estimulante; sobretodo con lo mal que he pasado estos días en la escuela y la mala organización que impera en nuestras vidas.

Y a pesar del poco tiempo de sueño y de tantas horas de viaje, me siento contenta de volver, y más indecisa acerca de nuestro futuro inmediato.


domingo, 10 de octubre de 2010

Tristísima...

No. Ni unos zapatos nuevos, ni un vestido lindísimo han podido con este sentir de que tiro lo mejor de mi a la basura. Y a lo lejos ecos que resuenan, recuerdos y promesas, tantas palabras y emociones que siguen latentes. Esas voces que me han hecho sentir tanto: muchas cosas y muy intensas... Y sin embargo aquí estoy, pasando la noche en vela por algo que ni lo vale.

lunes, 16 de noviembre de 2009

Las distancias...

Lejos, los días de la escritura incesante, los tiempos de playa en días feriados, las tardes libres caminando sin rumbo, los escondites perfectos para leer y resolver misterios universales...

Cerca, el solecito bailarín, las arañas que huyen buscando un nuevo refugio, los libros colmados de polvo, las ganas, el cariño que extrañamente parece maduro, el sol invernal, las granjas, las peceras, la imaginación, los recuerdos...

Lejos, los que se fueron, los que se van, los que están por ahí pero en su mundo...

Cerca, los que llegaron, los que vienen, los que aún distantes comparten sus experiencias, sus emociones, su ser...

Y yo, aquí...

viernes, 24 de julio de 2009

Divagando...

¿Anotar para recordar o anotar para pensar...?

Pienso...

Me pongo los lentes, tomo café con leche, escucho boleros y sigo pensando en la insoportable dispersión de estos días que no me ayuda a escribir. Pienso en lo que he vivido últimamente, y de la nada o del todo se me vienen montones de recuerdos. Hace algunos días Dise que dice me dijo algo así como que mi compañerita de desvelos es de esas personas que pasan por la vida y que no hay que dejarlas ir. Ese comentario de inmediato me remitió a cuatro personas que han pasado por mi vida, esas personas que una sabe que son muy importantes, con las que puedes congeniar perfecto y potenciar todo lo bueno que te conforma, con las que podrías (valga lo cursi del sentido) ser muy, muy feliz. Sin embargo, han derivado, por distintas circunstancias, en amores platónicos y ya.

Recordándolos de modo cronológico, deberé decir que los dos primeros ni idea tuvieron de lo que significaron para mi: con uno sólo hablé de intereses profesionales, con el otro hablaba de todo, pero en cuanto descubrí que no le era indiferente y que me movía cosas, opté por evadirlo. El tercero es un caso aparte: a éste sí le hice saber mi sentir, aunque reconozco que me faltó en acciones demostrarlo, pero pues nomás no se puede, las culpas ganaron. Y el último, bueno, ciertamente tengo la esperanza de que no entre en este grupo. La distancia medio que lo determina así, pero igual, todavía hay solución.

Y mientras ellos siguen cada uno su tan distinto camino, yo ando por acá, soñando y evocando a Platón: ¿Será que las sombras de la fogata son azules?


domingo, 5 de julio de 2009

De la ausencia y de ti...

Ahora sólo me queda buscarme de amante
la respiración
No mirar a los mapas, seguir en mi mismo
No andar ciertas calles,
olvidar que fue mío una vez cierto libro
O hacer la canción
Y decirte que todo esta igual
la ciudad, los amigos y el mar
esperando por ti,
esperando por ti.

Sigo yendo a Teté semana por semana
te acuerdas de allá
Hoy habló de fusiles despidiendo muertos
Yo se que ella me ama
Es por eso tal vez que te siento en su sala,
aunque ahora no estás.
Y se siente en la conversación,
o será que tengo la impresión,
de la ausencia y de ti,
de la ausencia y de ti.

No quisiera un fracaso en el sabio delito
que es recordar.
Ni en el inevitable defecto que es
la nostalgia de cosas pequeñas y tontas
Como en el tumulto pisarte los pies
Y reír y reír y reír,
Madrugadas sin ir a dormir.
Si, es distinto sin ti.
Muy distinto sin ti.

Las ideas son balas hoy día y no puedo
usar flores por ti.
Hoy quisiera ser viejo y muy sabio y poderte decir
lo que aquí no he podido decirte,
hablar como un árbol
con mi sombra hacia ti.
Como un libro salvado en el mar,
como un muerto que aprende a besar,
para ti, para ti,
para ti, para ti.

miércoles, 3 de junio de 2009

Día de noticias muy buenas y varias rarezas...


Es tarde y tengo muchísimo sueño, pero siento la necesidad de escribir acerca de lo vivido este día.

Desperté muy temprano, me bañé, preparé el desayuno; El hijito se despertó, tomó casi todo lo que le di, salimos y por primera vez en varios días llegamos temprano a su escuela. Luego el metro: lectura de unas cuantas páginas de un libro acerca del CGH, el paso obligado al cafecito para revisar si había algún correo electrónico (nada... tristemente, nada)... El frío de la mañana en el centro me sorprende, pero aún más me sorprende un señor con una imponente manguera que desde una "pipa" riega agua por el piso y gente poco observadora que pasa por ahí (casi me toca baño de agua tratada y fría); luego de aquella amenaza, el camino por la Alameda, los poli-charros tan ridículos y orgullosos sobre sus caballos como siempre, luego el banco (y al fin acabé de pagar el diplomado). Finalmente llego a clase. Ahí sí todo igual hasta que recibo una llamada que me hace pegar un brinco en la banca y salir corriendo del salón. Y la noticia es que me consiguieron una licencia con goce de sueldo para que ya no ponga como pretexto el que me falta tiempo para terminar con las tareas. Esa es la primer noticia muy buena del día. Y me voy antes que termine la clase y luego de saber que las clases se prolongarán un par de horas y también unos cuantos sábados.

Y ahora vamos en sentido contrario: metro, lectura, escuelita, hijo. Luego escuelita, autobús y al trabajo.. corre, corre.. que te alcanzan. Odio esa manía mía de correr tanto.

Me encuentro entonces con un ambiente enrarecido: la zona entre la facultad y la biblioteca está acordonada, paso por en medio y es hasta entonces que me doy cuenta de que algo raro pasó. El chisme que corre es que balearon a alguien y que murió en el puesto de dulces (¿cómo es posible que dentro de Ciudad Universitaria y a pleno mediodía y que los atacantes hayan huido con la parsimonia ((Qué recuerdos me trae esa palabra)) que los testigos describen?). El morbo me gana momentaneamente, pero prefiero seguir adelante. Minutos después, como si fuera algo clandestino, recibo el primer paquete del día: una revista y muchos carteles, esa es la segunda noticia muy buena del día, que en un lapso de siete horas se repite un par de veces más: la tercer noticia muy buena del día consistió en un paquete enorme de fotos y negativos (y huelga decir que también de una plática colmada de incomprensiones, preguntas, y decisiones en exceso volubles y mal tomadas, de la que seguro habrá que escribir en otro momento), y la cuarta noticia muy buena del día llegó en una gran caja de Pandora que no me he atrevido a abrir, y con la que soñé durante la noche. Ahora sí no tengo pretexto: hay tiempo y hay material de sobra, así que es hora de trabajar duro, y eso hice para festejar que fue mi último día como bibliotecaria durante unas cuantas semanas.

Se acabó la jornada y venimos a casa. El hijo duerme desde que lo recogí en la escuela, yo ceno, espero que Sur conteste a mis llamados (pero nada... y sigo sintiendo que algo raro pasa, y duele decirlo, pero prefiero más que sea una novia a que la esté pasando mal... de cualquier forma quisiera saberlo, que confiara en mi), hablo con la compañerita de desvelos que anda sacada de onda por su futuro y también hablo con el viejo nuevo amigo que dice cosas que me tienen muy divertida y asustada. Y dan las 4 am.. Y nada del sur... y la cama llama... y lo extraño... y me voy...

¿Qué pasará?




miércoles, 22 de abril de 2009

Grito mudo

Y hoy sólo puedo decir:
¡¡¡¡¡¡¡Lo extraño!!!!!!!
...
...
...

lunes, 13 de abril de 2009

Adios...

Pero eso no puede pasar...


Nada es tan precariamente perfecto...


Y estas necias lágrimas que pretenden fluir...





sábado, 11 de abril de 2009

Capítulo 93 (fragmento)

...Amor mío, no te quiero por vos ni por mí ni por los dos juntos, no te quiero porque la sangre me llame a quererte, te quiero porque no sos mía, porque estás del otro lado, ahí donde me invitás a saltar y no puedo dar el salto, porque en lo más profundo de la posesión no estás en mí, no te alcanzo, no paso de tu cuerpo, de tu risa, hay horas en que me atormenta que me ames (cómo te gusta usar el verbo amar, con qué cursilería lo vas dejando caer sobre los platos y las sábanas y los autobuses), me atormenta tu amor que no me sirve de puente porque un puente no se sostiene de un solo lado, jamás Wright ni Le Corbusier van a hacer un puente sostenido de un solo lado, y no me mires con esos ojos de pájaro, para vos la operación del amor es tan sencilla, te curarás antes que yo y eso que me querés como yo no te quiero. Claro que te curarás, porque vivís en la salud, después de mí será cualquier otro, eso se cambia como los corpiños. Tan triste oyendo al cínico Horacio que quiere un amor pasaporte, amor pasamontañas, amor llave, amor revólver, amor que le dé los mil ojos de Argos, la ubicuidad, el silencio desde donde la música es posible, la raíz desde donde se podría empezar a tejer una lengua. Y es tonto porque todo eso duerme un poco en vos, no habría más que sumergirte en un vaso de agua como una flor japonesa y poco a poco empezarían a brotar los pétalos coloreados, se hincharían las formas combadas, crecería la hermosura. Dadora de infinito, yo no sé tomar, perdoname. Me estás alcanzando una manzana y yo he dejado los dientes en la mesa de luz. Stop, ya está bien así. También puedo ser grosero, fijate. pero fijate bien, porque no es gratuito.

¿Por qué stop? Por miedo de empezar las fabricaciones, son tan fáciles. Sacás una idea de ahí, un sentimiento del otro estante, los atás con ayuda de palabras, perras negras, y resulta que te quiero. Total parcial: te quiero. Total general: te amo. Así viven muchos amigos míos, sin hablar de un tío y dos primos, convencidos del amor-que-sienten-por-sus-esposas. De la palabra a los actos, che; en general sin verba no hay res. Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio...

viernes, 10 de abril de 2009

El arte de dibujarte (o sobre las fotografías)...



En algún lecho del golfo de Corinto, una mujer contempla, a la luz del fuego, el perfil de su amante dormido.
En la pared, se refleja la sombra.
El amante, que yace a su lado, se irá. Al amanecer se irá a la guerra, se irá a la muerte. Y también la sombra, su compañera de viaje, se irá con él y con él morirá.
Es noche todavía. La mujer recoge un tizón entre las brasas y dibuja, en la pared, el contorno de la sombra.
esos trazos no se irán.
No la abrazarán, y ella lo sabe, pero no se irán.




martes, 7 de abril de 2009

Eco eco eco...

Ya iré a la cama. Qué acertado comentario me hicieron esta noche: -Igual tú, cuando te toque-. Así, tan abierto, queda para estas horas en que el cuerpo manda ir a descansar.
Esta noche oí mi primer película, Salón México, y fue una experiencia bien grata. Escuché música y diálogos, además de una buena parte contada; el resto fue el uso de memoria e imaginación. Estuvo bueno. ¡Gracias!

Estoy cansada y contenta... muy a pesar de uno que otro pero...

Todo va bien.


jueves, 2 de abril de 2009

Galeano...

Eufórica, catártica, exótica, ridícula...
Linda tarde-noche con palabras gratas, con encuentros con "mi gente" de antes, con esos sueños de antes hoy renovados, con otra lluvia de recuerdos e imágenes... con un reencuentro con la yo del 95, la yo del 99, la yo del 2002 , con la yo de hace algunos días, y la yo de hoy antes y después, con alguna expectativa fracasada y con una veloz caminata hacia otro mundito mejor....

De "El hombre de la calle ante la obra de arte"

Entre dos individuos que discuten porque a uno le gusta el aceite rancio y al otro no, siempre tendrá razón aquél que ame. En estos litigios no hay malas causas.

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No hay corazón, en el que tarde o temprano, no pueda encenderse esa llama. Una llama más o menos viva o duradera, pero más conmovedora por su rareza. Y esa impericia incrementará el encanto de su obra. Cualquier caballo es capaz de nadar, incluso aquél que murió sin haber llegado a ver un río en toda su vida y que siempre igoró sus aptitudes.
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Evitemos esa manía perfeccionista propia de los torpes. Queremos que la obra humana esté provista de gracias humanas, y no hay nada humano que no conlleve algo de fracaso, algo de la caída de Ícaro. El deseo de querer hacer algo mejor que lo humano y y de navegar sin perder nunca el rumbo es perjudicial para esa desenfadada elegancia que queremos conseguir.

martes, 31 de marzo de 2009

Donde habita el olvido



Y esta cancioncita es sin comentarios...

lunes, 30 de marzo de 2009

Se acabó marzo!!

Algo raro pasa...
Este fin de semana con pláticas sobre culpas fue de lo más divertido y confieso que esperado. Me encantan esas sorpresas, aunque hay cosas que no entendí y cosas que quise decir y que el pudor no permitió. No hay culpa; más bien hay gusto y ganas de una o varias réplicas (con responsabilidad, eso sí).
En fin...
Me voy
por ahora.

viernes, 27 de marzo de 2009

Rarezas...

Sensación rara la de esta noche. Todo el día de parlanchina con "la gente", de arriba a abajo y viceversa, con nostalgias, con uno que otro recuerdo atorado, con esas ganas que no me dejan, que invocan... y esa ausencia de eco...
Contenta por estrenar las que parece serán grandes amistades, por sabarme querida y apapachada, por este naciente cariño a la curaduría, lo que quiera que eso sea, por los sueños nuevitos, y los recién planchados, por estas ganas de escribir, aunque falte tiempo para hacerlo, por Leo en mis brazos durmiendo.. en fin por tanta cosa y a pesar de eso esta rara sensación nocturna. ¿Será que una sorpresa se avecina, será que la intuyo?