lunes, 18 de julio de 2011

El poder de las imágenes...

No. Ésta vez no sentí celos, ni de manera remota; tampoco fue tristeza. Pero sí apareció un sutil guiño de amargura, luego una dosis mayor de gusto por verle contento y querido. Dolor no hubo: eso pasó cuando fue Perú y no México... Y ya pasó.

Al fin y al cabo, ¿qué más se puede sentir cuando la distancia es el mayor narcótico?


sábado, 2 de julio de 2011

Feliz, triste...

Cada noche tomo la misma decisión; sobre todo cuando pasan de las nueve y el silencio domina. Luego una chispa me hace retractar, y sigue la misma rutina del jugar al no pasa nada.

Eventualmente convoco a los fantasmas y pretendo violentar leyes. El último invitado no apareció y sentí un inmenso alivio. Es el más chocarrero de todos y pudo ser más que nocivo.

...

Durante un par de días tuvimos visitas, y luego de irse y de tantas historias increíbles, anoche me encontré con una casa extraña: el jardín con las plantas de maíz abatidas desde el este, con mi colección de rosas secas esparcidas frente a mi cama, con la ausencia de uno de mis aretes favoritos, con un par de fotos que permanecían en el mismo sitio, inalterables, pese a que todo lo que por la mañana les rodeaba ahora estaba en el suelo.

Entonces exigí como compensación un gran ramo de rosas ante semejante descuido, el que tajantemente fue negado. Sentí miedo. Uno de esos miedos que hiela todo el ser. Brinqué de la cama pensando que quizás con tanta historias contadas la noche anterior, seguro pudimos convocar alguna cosa rara (más rara yo pensando aquello), y busqué un par de tijeras que dejé abiertas debajo de nuestras camas. Finalmente el cansancio me hizo dormir, aún con el inmenso dolor de cabeza que me invadía.

...

Ahora llueve y no puedo alejar esta sensación simultánea de estar feliz y estar triste. Quiero dormir y hay mucho por hacer. Quise escribir y terminé divagando en estas líneas. Será mejor ver una película y abstraerse. Y ya mañana será día de hacer.


sábado, 25 de junio de 2011

Azul y Oro...

Semana de re-encuentros. Volví a los lugares de antaño, a aprehender su particular aroma, a ver el sol y el pasto enrojecidos de sus madrugadas, a sentir esa extraña plenitud que siempre me ha dado ese sitio, mi casa de siempre: el lugar de mi temprana venta de periódicos, el del primer beso, el de las exploraciones científicas, el de los juegos interminables, el de los infinitos escenarios, el de la experimentación teatral, el de la lucha, el de los días de intensa lectura, el de los tantos cuestionamientos, el del cine bueno y barato, el de los huaraches más ricos, el de los grandes recuerdos, el de las mulas los jueves de corpus, el de nadar hasta el hartazgo, el de las frías noches, el de las lluvias y los puentes que precedían al amor. El de tanto aprendizaje...

Volví a mi casa de siempre y he vuelto también a encontrarme con algunas gentes de antes, aquellas con la que quedaron historias inconclusas:

El compañero de carrera que una vez me escuchó en la calle decir a alguien más lo mucho que me gusta, y que desde entonces me mira distinto y sonríe con complicidad cuando solicita libros.

Está también aquél, el del beso inesperado en una parada de autobús, el mismo al que vi por última vez tirado en la arena de Zipolite hace muchísimos años y que reapareció de la nada, con una poca disimulada disposición de re-escribir la historia.

Volvió (en mis sueños) el hombre que solía reaparecer cada que me proponía comenzar una relación. No sé si fue mi primer amor, pero sí estoy segura de que fue el más intenso, el más impulsivo, el más instintivo, el más inconsciente.

Además apareció por los pasillos y queriendo saldar deudas, el que con su verborrea, música y larga melena me atrajo y que casi de forma paralela me fue resultando antipático y repulsivo.

Curiosamente también vino uno de los platónicos. Intuyo que ya dejó de serlo. Habrá que verlo de cerca para corroborar emociones.

En fin... El re-encuentro con espacios y personas ha sido grato y estimulante; sobretodo con lo mal que he pasado estos días en la escuela y la mala organización que impera en nuestras vidas.

Y a pesar del poco tiempo de sueño y de tantas horas de viaje, me siento contenta de volver, y más indecisa acerca de nuestro futuro inmediato.


jueves, 9 de junio de 2011

Sueños...

Besos furtivos en lugares oscuros, música de ritmos contagiosos, una gran fiesta, tu familia departiendo a la mesa, un perrito callejero recién adoptado haciendo por sentirse parte de la casa, la lluvia suave afuera, tus ojos buscándome, alguien hablando de aretes de oro, alguien más que me decía lo mucho que se notaba el magnetismo entre nosotros. Y eras tú, aunque al principio te presentaste con otra forma...

Desperté emocionada, pero conforme pasaron los minutos y recuperé la lucidez, más bien me fui sintiendo triste. Triste porque sólo en sueños experimento el amor recíproco.

Debo ya salir de esta rutina. Es definitivo.


miércoles, 8 de junio de 2011

Sueños...

Era la noche previa a una salida multitudinaria a algún balneario. No había camas ni cobertores suficientes. Entre tanta gente, apareció totalmente desnudo el primer hombre que me aceleró las hormonas, ese de lindos ojos, el del mundo del teatro, el del primer beso... Y al verlo, le busqué sitio en alguna cama. Pasó por mi mente acostarme a su lado, muy cerca. Pero no, le puse un cobertor encima, por aquello del frío, y fui a otra cama a dormir.

jueves, 2 de junio de 2011

"Sensación en bonito"

Curioseando, me encontré con el blog de un contemporáneo compañero de lucha, y aunque nunca tuvimos una gran conversación, hoy, con sus escritos, me he sentido identificada completamente. Fue como encontrar un espejo de las ojeras de Talita, claro que con sus propias experiencias y reflexiones, pero me ha dejado esta "sensación en bonito", este sentirlo mi amigo, aunque hace como dos años que no lo veo y sigo en deuda con él por el préstamo de documentos para titularme y también tenemos pendiente el armar esa exposición... bien hecha.

Gracias JJ por hacerme una gran sonrisa este día!!!


sábado, 7 de mayo de 2011

Seis de mayo...







Y sólo puedo escribir entre tanta sensación y cúmulo de pensamientos:

Desde ayer tengo aún más ganas de conocerlo.


miércoles, 4 de mayo de 2011

Lázaro Blanco


Y otro gran ser humano ha muerto, un hombre amante de la luz y la limpieza, sabio y sarcástico. Cuánto me hubiera gustado aprender mucho más de él. Y de nuevo me pasa que creo que la gente estará allí por siempre. Y sé que lo que sé de fotografía se lo debo a él.

Gracias maestro!


Tsss...


Me desperté como triste y la sensación se acentúa conforme pasan los minutos.

Moraleja: No hablarás por la noche de asuntos en absoluto agradables. Y muchísimo menos dormirás sin antes haberlos resuelto. El actuar como que nada pasó, no funciona para estos casos.

lunes, 18 de abril de 2011

Las cochinillas...

Mi solecito despierta y corre directo a la sala, arrojándose sobre uno de los sillones y exigiendo una cobija-mamá. Luego de una sesión de cosquillas y del desayuno, de puntitas va a su cuarto, y vuelve de allá con inmensa carga de juguetes que meticulosamente acomoda en el piso, sale al jardín, secuestra a un par de cochinillas y ríe mientras ellas caminan sobre sus manos.

Pasados los minutos le pido que las devuelva al jardín argumentando que deben tener hambre y que sus familias esperan por ellas. -Son felices jugando conmigo- es la respuesta que recibo. Entonces le pregunto cómo se sentiría si alguien se lleva a su mamá nomás por que sí...

Un poquito después las devuelve al mismo sitio en que las encontró.

-Orale, qué discusión tan extraña-, dice Brux cuando le comento lo que nos pasó esta mañana, y poco después seguimos hablando de lo triste que es leer las noticias nacionales. Y me pregunto si acaso esos "señores" no tuvieron nunca una conversación parecida en su infancia.


domingo, 17 de abril de 2011

sábado, 16 de abril de 2011

Amores platónicos y adioses...

Ya pasaron unos cuatro meses, quizás más... y el dolor ha cedido, y el entendimiento ha ayudado a sobrellevar tanta expectativa fallida, y el corazón sigue latiendo y enamorándose del amor, el otro gran utópico.

De aquellos paisajes idealizados me he propuesto despedirme de a poco y paulatinamente desapegarme. Me quedo con el recuerdo de lo que pudo ser, con el ideal del amor platónico que me llegó con media vida de retraso. Atesoro todas las emociones y recuerdos lindos y me despido de lo demás.

Dejé ya de creer en la inconsistencia de la distancia. Y a través de una lágrima que escapa miro el mapa y tengo la certeza de que en esta vida no será.

Le deseo infinidad de días felices y cierro la carpeta.



martes, 12 de abril de 2011

jueves, 24 de marzo de 2011

Recuerdos...

Anoche recordé aquellos tiempos en que semidesnuda subía a la azotea y miraba el cielo, esperando hallar respuestas. Pasaba horas interrogando a la luna, la madre... Y recordé mi primer nuevo nombre tan lleno de significados. Y recordé ése, mi primer viaje sola, recordé el aroma de Taxco, las dulces palabras de Galeano que me acompañaron todo ese fin de semana, la música que por primera vez pude sentir de forma absoluta, los colores, la luz, las texturas, los juegos...

Anoche, semidesnuda, subí a la azotea y miré el cielo buscando repuestas, buscando consuelo, buscando el abrazo de la madre luna que no apareció y volví helada, con los ojos congestionados y colmada de recuerdos de esos primeros meses de 1997.


miércoles, 23 de marzo de 2011

Otro día...

Un finísimo hilo de agua cae de la tubería y espero a que se llene una cubeta. Mi sol come yogurt, yo bebo café y escribo, o al menos eso intento.

Llevo frente al monitor tanto tiempo que podría hablarse de algún tipo de hipnosis. Quiero escribir y no. ¿Para qué hablar de los desconciertos y problemas, si de eso está lleno el mundo, y cada que aparecen esos temas, en el mejor de los casos, la gente se aleja, y si no, agrede, y cuando se espera un abrazo, más bien aparecen recriminaciones?

Suena el teléfono y escupe malas noticias: la madre de Mario rumbo al hospital.

El secreto debe ser cambiar de actitud y retomar esa postura aprendida en casa. Todo está bien, y hay fortaleza de sobra para enfrentar todo desconcierto.

Me visto con colores cálidos, dibujo una sonrisa en la imagen que se refleja en el espejo, evoco esa voz que me alegró la mañana, dejo a Zitarrosa y escucho a Mercedes Sosa, respiro profundo, y me dispongo a salir...

Y estas vacaciones sí iré a la playa.




martes, 15 de marzo de 2011

¿A quién enterraste?

Hace un par de semanas la Catrina vino por el padre de una de mis compañeras de travesuras de la secundaria. Tuvo por nombre Mario y campesino de oficio vivió creo que muchos años pues las canas y arrugas así lo indicaban...

Por alguna extraña razón ese personaje de mi pubertad siempre estuvo presente durante los años que llevo vividos, aún cuando terminando la secundaria me alejé casi por completo de aquí durante unos catorce años.

Recuerdo que hace algunos meses me platicaba con toda jovialidad de cómo en su juventud se iba a los salones de baile y aprendía de pasos y ritmos y de cuánto le gustaba bailar. Y cómo olvidar esa enorme sonrisa mientras me decía que se proponía enseñarme a bailar, mientras bailaba en las fiestas.

La última vez que lo vi, tan sonriente como siempre, estaba montado en una bicicleta y recargado en un árbol hablando con su hermana Efigenia.

Días después corrió la noticia de que lo llevarían al hospital... Y esa misma noche me encontré en su casa, esperando a llevaran su cuerpo para despedirlo.

Duele ver el dolor ajeno, duele no saber qué decir, no tener las palabras para consolar, duele la certeza de que pocas veces damos todo lo que quisiéramos a los demás -como si fueran eternos y tuviéramos tiempo para dar amor a cuentagotas-, duele la muerte, la vida que se lleva y el llanto que deja...

En realidad esta fue mi primera vez en un funeral. Y aunque estuve presente en los funerales de mi abuelita, de mi padre, de otra gente cercana a la familia, nunca antes había experimentado de la mayor parte del ritual, ni había comprendido su significado. Y yo, que pocas veces externo mis emociones, lloré y lloré como si ese hombre fuese tan cercano. Lloré porque recordé esos años en que me definía, esos años en que mi padre fue mi verdugo, esos años en que decidí dejar la casa con tal de no sentirme tan agobiada. Lloré por mi papá, por mi abuela.... por la gente que amo aunque esté tan lejos y a la que he preferido mantener a la distancia ya sea por seguridad o por cobardía. Lloré porque comprendí cuán frágil es nuestra vida y lo rápidamente que nos acercamos a la muerte. Lloré por esa gente mía que conocí en su plenitud y que ahora está tan próxima a la vejez. Y lloré...

Y esa mujer que tan bien me conoce sólo atinó a preguntarme. ¿A quién enterraste?




jueves, 10 de marzo de 2011

Y...

Debo reconocerlo: Desde que Sur no está es que han venido todos estos conflictos.

Durante el tiempo que compartimos siempre soy yo completa.

Me pesa su ausencia.


miércoles, 9 de marzo de 2011

Sueño...

Vago el recuerdo, pero fue el volver a un lugar en el que seguramente hace más de diez años fui feliz, y era por trabajo (¿en qué más pienso ahora si no en eso?), todo indicaba que sería excelente, así que decidí mudarme para allá... y llevé todos los triques significativos. Comencé por instalar la cama, y luego la cocina. Hecho esto decidí recorrer bien el lugar y descubrí que todo seguía igual: la gente era más o menos la misma, o al menos tenían la misma actitud desinteresada ante todo, y no había nada firme: ni techo, ni proyectos; había mucha basura, mucha inseguridad y sentí angustia. Renuncié de inmediato, pero no sabía qué hacer ahora con todo lo que dejé y todo lo que llevé conmigo y que ahora no sabía cómo regresar a su sitio original. Y el mayor símbolo de toda esa decadencia fue un alguien (que mucho marcó en mi hace una década), que apareció en mi sueño, siguiendo mis pasos, hasta en mi cama aún no del todo instalada. Ese alguien me provocó escalofríos, repugnancia, horror y me ayudó a despertar.

¿Alguna señal más clara?


martes, 8 de marzo de 2011

Segunda parte...

Quiero renunciar. Irme de vacaciones: largas... largas vacaciones. Olvidarme de todo lo que hay aquí y de todos. Y al fin tener tiempo de averiguar hacia dónde quiero ir y cómo llegar felizmente hasta allí.

Hay días en que me hace sentir tranquila el tener una vida tan predecible, tan estable... Pero en el fondo creo que esa no soy yo. No sé en qué momento me perdí.

Ayer llevé "música rara" a mis pupilos que sólo escuchan La Zeta y tuve la decepción más grande de estos meses. La mayoría de ellos protestó, bostezó y pidió escuchar mejor al Acapulco Tropical. Y me pregunté ¿qué hago ahí? ¿Sirve de algo lo que intento hacer? Así como se cierran a conocer sonidos distintos, se niegan a mirar, a comprender, a leer, a vivir de una forma distinta a como han vivido sus padres. ¿Qué tanto me niego también a conocer y vivir algo nuevo?

Me siento agobiada.

martes, 1 de marzo de 2011

Lo que hoy quiero...

Quiero enamorarme, quiero sentir esa pasión que quita el aliento y simultáneamente carga al máximo de energía el cuerpo y la mente. Quiero emocionarme al percibir cierto aroma, al mirar cierto gesto, al descubrirme en otros ojos; quiero vibrar toda yo al escuchar el timbre de cierta voz, que la taquicardia venga al sentir sus dedos rozando mi piel...

¿Dónde estará esa cierta persona que podrá provocar tremenda revolución en mi?

¿Dónde...?