martes, 15 de marzo de 2011

¿A quién enterraste?

Hace un par de semanas la Catrina vino por el padre de una de mis compañeras de travesuras de la secundaria. Tuvo por nombre Mario y campesino de oficio vivió creo que muchos años pues las canas y arrugas así lo indicaban...

Por alguna extraña razón ese personaje de mi pubertad siempre estuvo presente durante los años que llevo vividos, aún cuando terminando la secundaria me alejé casi por completo de aquí durante unos catorce años.

Recuerdo que hace algunos meses me platicaba con toda jovialidad de cómo en su juventud se iba a los salones de baile y aprendía de pasos y ritmos y de cuánto le gustaba bailar. Y cómo olvidar esa enorme sonrisa mientras me decía que se proponía enseñarme a bailar, mientras bailaba en las fiestas.

La última vez que lo vi, tan sonriente como siempre, estaba montado en una bicicleta y recargado en un árbol hablando con su hermana Efigenia.

Días después corrió la noticia de que lo llevarían al hospital... Y esa misma noche me encontré en su casa, esperando a llevaran su cuerpo para despedirlo.

Duele ver el dolor ajeno, duele no saber qué decir, no tener las palabras para consolar, duele la certeza de que pocas veces damos todo lo que quisiéramos a los demás -como si fueran eternos y tuviéramos tiempo para dar amor a cuentagotas-, duele la muerte, la vida que se lleva y el llanto que deja...

En realidad esta fue mi primera vez en un funeral. Y aunque estuve presente en los funerales de mi abuelita, de mi padre, de otra gente cercana a la familia, nunca antes había experimentado de la mayor parte del ritual, ni había comprendido su significado. Y yo, que pocas veces externo mis emociones, lloré y lloré como si ese hombre fuese tan cercano. Lloré porque recordé esos años en que me definía, esos años en que mi padre fue mi verdugo, esos años en que decidí dejar la casa con tal de no sentirme tan agobiada. Lloré por mi papá, por mi abuela.... por la gente que amo aunque esté tan lejos y a la que he preferido mantener a la distancia ya sea por seguridad o por cobardía. Lloré porque comprendí cuán frágil es nuestra vida y lo rápidamente que nos acercamos a la muerte. Lloré por esa gente mía que conocí en su plenitud y que ahora está tan próxima a la vejez. Y lloré...

Y esa mujer que tan bien me conoce sólo atinó a preguntarme. ¿A quién enterraste?




jueves, 10 de marzo de 2011

Y...

Debo reconocerlo: Desde que Sur no está es que han venido todos estos conflictos.

Durante el tiempo que compartimos siempre soy yo completa.

Me pesa su ausencia.


miércoles, 9 de marzo de 2011

Sueño...

Vago el recuerdo, pero fue el volver a un lugar en el que seguramente hace más de diez años fui feliz, y era por trabajo (¿en qué más pienso ahora si no en eso?), todo indicaba que sería excelente, así que decidí mudarme para allá... y llevé todos los triques significativos. Comencé por instalar la cama, y luego la cocina. Hecho esto decidí recorrer bien el lugar y descubrí que todo seguía igual: la gente era más o menos la misma, o al menos tenían la misma actitud desinteresada ante todo, y no había nada firme: ni techo, ni proyectos; había mucha basura, mucha inseguridad y sentí angustia. Renuncié de inmediato, pero no sabía qué hacer ahora con todo lo que dejé y todo lo que llevé conmigo y que ahora no sabía cómo regresar a su sitio original. Y el mayor símbolo de toda esa decadencia fue un alguien (que mucho marcó en mi hace una década), que apareció en mi sueño, siguiendo mis pasos, hasta en mi cama aún no del todo instalada. Ese alguien me provocó escalofríos, repugnancia, horror y me ayudó a despertar.

¿Alguna señal más clara?


martes, 8 de marzo de 2011

Segunda parte...

Quiero renunciar. Irme de vacaciones: largas... largas vacaciones. Olvidarme de todo lo que hay aquí y de todos. Y al fin tener tiempo de averiguar hacia dónde quiero ir y cómo llegar felizmente hasta allí.

Hay días en que me hace sentir tranquila el tener una vida tan predecible, tan estable... Pero en el fondo creo que esa no soy yo. No sé en qué momento me perdí.

Ayer llevé "música rara" a mis pupilos que sólo escuchan La Zeta y tuve la decepción más grande de estos meses. La mayoría de ellos protestó, bostezó y pidió escuchar mejor al Acapulco Tropical. Y me pregunté ¿qué hago ahí? ¿Sirve de algo lo que intento hacer? Así como se cierran a conocer sonidos distintos, se niegan a mirar, a comprender, a leer, a vivir de una forma distinta a como han vivido sus padres. ¿Qué tanto me niego también a conocer y vivir algo nuevo?

Me siento agobiada.

martes, 1 de marzo de 2011

Lo que hoy quiero...

Quiero enamorarme, quiero sentir esa pasión que quita el aliento y simultáneamente carga al máximo de energía el cuerpo y la mente. Quiero emocionarme al percibir cierto aroma, al mirar cierto gesto, al descubrirme en otros ojos; quiero vibrar toda yo al escuchar el timbre de cierta voz, que la taquicardia venga al sentir sus dedos rozando mi piel...

¿Dónde estará esa cierta persona que podrá provocar tremenda revolución en mi?

¿Dónde...?


domingo, 13 de febrero de 2011

10.02.2011

De haber sido un día después, habría resultado espejo, ser al menos poético en el sentido de la imagen numérica; ser un algo cercano a aquello que imaginé para un evento así: No puedo evitar caer en la cursilería de los sueños infantiles de cuentos de hadas y princesas...

Mientras escuchaba los parámetros a los que me comprometía, y se nos convidaba a mostrar una actitud ejemplar, sentí unas inmensas ganas de carcajearme y no sé si fue por nervios, miedo, arrepentimiento, emoción, o por lo extraño de aquellas palabras. Lo cierto es que mucho me costó controlar ese impulso...

Y aunque fue por ayudar, por cubrir la lista de requisitos, aunque sea "de a mentiritas", hay algo que no sé ni cómo abordar. Ahora me siento de alguna manera comprometida... Y también culpable. Soy la misma y no. Y me pregunto cómo deberé llenar papeles en adelante. Es sumamente extraño...

¡¡¡Y con lo que me gusta la incertidumbre...!!!

¡¡¡Pfff...!!!

Por ratos me gustaría platicarle a todos a modo terapeútico, pero gana más el deseo de mantenerlo privado. Sólo mis amigas entrañables saben y quiero que sepa Sur.


domingo, 6 de febrero de 2011

viernes, 4 de febrero de 2011

Mucho ruido y pocas nueces...






domingo, 23 de enero de 2011

El día que las ganas tomaron vacaciones

Sucedió una mañana fresca de mediados de invierno. Todo parecía tan normal como cada día. Se levantó de la cama y se dispuso a seguir el cotidiano ritual: se vistió; en el baño se miró al espejo acomodando sus cabellos; en la sala abrió las cortinas y fue a la cocina a preparar el desayuno. Hasta allí todo fue ordinario, pero minutos más tarde notó una ausencia, aunque no pudo descifrar qué era lo que faltaba. Sucedió cuando era hora de armar el plan del día. Descubrió que no quería hacer nada, pero nada, nada: ni dormir, ni salir, ni estar adentro, ni caminar, ni estar parada, ni sentarse, ni jugar, ni leer, ni hablar, ni comer, ni nada. Se negaba al mundo y no comprendía por qué si la mañana estaba tan linda.

Volvió al espejo a interrogarse, se acostó en la cama y entre las sábanas buscó indicios, pero no toleró ver a Morfeo; se incorporó y preparó un chocolate, el aliviacongojas, y resultó insípido y sin respuestas. No comprendía qué pasaba. Estuvo frente al monitor infinidad de tiempo sin saber por qué. Y luego una voz de tono metálico dio sentido a lo que sucedía. Las ganas se fueron de vacaciones y viajaron miles de kilómetros para conocer y comprender los otros mundos que tanto le han dolido estos días.

Las ganas navegaron entre destiempos y desatinos, entre noticias atrasadas e imágenes cotidianas, entre emociones encontradas y ganas reprimidas, entre reclamos y bromas, entre voces que no se encuentran y ganas que convergen. Y fue allí, cuando unos besos se mandaron al aire y su cuerpo (el de ella), se estremeció, y las ganas decidieron volver y escribir este texto, a modo de postal de su repentino viaje. Y como colofón anotaron:

"No se angustie, estaremos de vuelta cuanto antes; sólo queremos ver cómo queda el marcador. Besos, miles. Ya sabe cuánto se le quiere y de qué manera.
P.D. Esperamos con ansias su misiva."


miércoles, 19 de enero de 2011

Y luego...?

I

Casi podría decir que es un amigo imaginario; está hecho de la misma sustancia. Nunca lo he tocado, no sé a qué huele, no conozco sus manías, no sé cuál es su color preferido, ni qué sabores seducen su paladar. Nunca nos hemos cruzado en la calle, no hemos intercambiado nuestros libros favoritos, ni hemos compartido un paquete de galletas. Pero muchas veces me desvelé escuchando su respiración, muchas también sentí taquicardia al verlo aparecer en la lista de contactos, me sentí enamorada; lo imaginé como el más próximo a la idea de la media naranja y llegó a ser parte importantísima de mi cotidiano existir. Muchas veces también sentí miedo pensando en la posibilidad de que la idealización fuera enorme, de vivir entre puras añoranzas, de que nunca pasara más.

Sin embargo, lo que nunca imaginé es que la magia se diluyera. Y comenzó como juego, requiriendo terapia de pareja. Y lo cierto es que dejamos de coincidir, de hablar de cualquier cosa, de ayudarnos, de estar...

"y bueno.. esta en los dos ver como sigue..."

Dice el refrán "Aquí se rompió una taza, y cada quién para su casa"... Pero que aparece el pero:

"y bueno.. esta en los dos ver como sigue..."

No comprendo el mundo virtual y sus reglas. He notado que lo convencional es que si en esto coincides con alguien desconocido, el interés se pierde en no más de un mes y si persiste, el contacto es eventual y generalmente con conversaciones poco profundas, y simplemente se diluye sin reclamos ni sufrimientos, y cada quién su vida. Y en este caso se ha trascendido aquello. Tristemente, mis miedos son mucho mayores. Pero esas palabritas ayer leídas me inyectaron esa duda, esas ganas...

II

(Y a la mañana siguiente...)
Lo reconozco: soy cobarde. Tan cobarde que no me atrevo a escribir una palabra que me comprometa más. Quise provocar una reacción, quise encontrar una respuesta esta mañana... Y la hubo; creo que la más apropiada, pero cómo cuesta empezar luego de haberse acorazado. No sé qué hacer, qué decir... no sé nada. Necesito de un -abretesésamo- balsámico.

III

Ya es domingo... Y al menos llegué al punto de insensibilidad.

¿Y luego...?

Y luego, nada.

...Cumplí celosamente nuestro plan: por un millón de años esperar.
Hoy llevo el doble dando coordenadas pero nadie contesta mi llamada.
¿Qué puede haber pasado a mi señal?
¿Será que me he quedado sin hogar...?
IV

(Domingo, más tarde)

¿Y luego?

Y luego llamó.

:)



sábado, 15 de enero de 2011

Mutaciones...

Pasé casi una semana con un inmenso dolor de mandíbula que por ratos ni me dejó comer y que atribuí al stress. Curiosamente, luego de despertar ayer muy enojada, el dolor cedió y pude averiguar cuánto he reprimido mis sentimientos estos días.

¿No se vale sentir?

Al fin repararon la camioneta y aprovechado los ratos de soledad e introspección al volante, me dio por escuchar los discos de antaño y confirmé que esa música sigue siendo la que más me llena. Y a través de las letras de las canciones me di cuenta de un asunto de fondo. Antes, le daba principal importancia al amor absoluto (ese que es eterno mientras dura), arrebatador, al amor pasional e irreflexivo, al amor sexual y hedonista; en cambio, desde hace algún tiempo la prioridad es estar con alguien con quien pueda compartir mi vida, con confianza, comunicación y mucho respeto y si llega a darse lo otro, ya lo consideraré como bono extra. ¿Será que está ganando mi lado racional? ¿Será que me niego a sentir?

Y al final del día no sé qué es lo que quiero...

Mi constante últimamente es convocar y luego huir. Escribiendo esto comienzo a sentirme triste. Recuerdo aquél inconmensurable, etéreo y sustancioso tiempo con Sur; los azulados anhelos que están tan distantes de materializarse; los tantos sueños y proyectos latentes desde hace mucho tiempo; la otra vida que quisiera generar y que cada vez se muestra más inaccesible; el no saber cómo organizarme para dedicarme a mi sol y tener "vida propia".

Mientras tanto, los días se suceden e intento darle luz a cada momento, nutrir a mi sol y a las decenas de crías postizas, y busco tiempo para soñar...


viernes, 14 de enero de 2011

Las cosas buenas que se acaban...


No sé si lo raro es que acabe ahora o que hayan pasado cuatro años para darle fin...

Gracias...

No sé qué más decir...

Duele...

Y mucho que duele.






martes, 11 de enero de 2011

domingo, 2 de enero de 2011

Tengo el corazón contento...


Hablando en el chat con un amiguito que conozco sólo por ese medio, me preguntó cómo ando... y de inmediato escribí que con el corazón contento y recordé esta cancioncita que es inmenso referente de mi familia materna. Cada que salía con mis primos y tíos, en conjunto la cantaban, y lo hacían con tanto gusto que al cabo de unas cuantas salidas me la aprendí y la canté con ellos. Y a pesar de tantos años transcurridos y la aún dolorosa ausencia de Ulises, me trae lindos recuerdos de infancia y aventuras multitudinarias.

viernes, 17 de diciembre de 2010

La otra noche...

Hace tanto que no escuchaba esas palabras que no recordaba lo bien que se siente escucharlas, sentirlas, saborearlas... Y regreso a Amèlie como referencia (ver minutos 6´57 a 8´05)


lunes, 6 de diciembre de 2010

"Toda luna, todo año, todo día, todo viento camina y pasa también. También toda sangre llega al lugar de su quietud, como llega a su poder y a su trono..."
Chilam Balam

jueves, 11 de noviembre de 2010

Pregunta abierta...


Cuando era pequeña y leía acerca de nuestra historia en los libros de texto gratuitos de primaria, cuando escuchaba a la abuela narrando sus recuerdos de la Revolución Mexicana, siempre me preguntaba si era posible sustraerse del contexto histórico y llevar un tipo de vida paralela, en la que las únicas ocupaciones fueran la familia, la comida, los amores, una vida en la que no hubiera crítica, politización, en la que no afectaran los grandes eventos que van conformando la historia. Y recuerdo que llegué a la conclusión de que en esos tiempos excepcionales, lo único que importaba era el luchar por los ideales de un mundo mejor... Aunque creo que no me convencí del todo.

Debo confesar que esa pregunta siempre ha seguido abierta. En los años que han transcurrido desde que me pregunté por primera vez este asunto, he visto que hay variadas formas de vivir. Se puede dedicar mucho de la existencia a la lucha por aquello en lo que creemos, pero sí es un tanto complicado hacer a un lado a la familia, los amigos, los amores y las necesidades primarias que de muchas maneras influyen en lo otro, la lucha. Y también hay aquellos que pueden seguir su vida sin tomar conciencia de cómo lo que ocurre a nivel social va moldeando su propia cotidianidad; no se interroga al respecto y cree que todo es cuestión de suerte.

Pero por mucho que intentemos abstraernos del mundo y sus eventos, llega el momento en que no se puede más. Estos días me he sentido con una inmensa responsabilidad. De alguna manera tengo a mi cargo a poco más de dos centenas de muchachitos que están en una edad crucial, en la que van perfilando su personalidad, sus intereses, su grupo de amigos, su oficio y/o profesión, sus valores... ¿Qué papel jugarán los próximos años? ¿Vivirán de acuerdo a sus planes? ¿Los tienen?

Aparentemente, acá no pasa nada y estamos en paz, pero me pregunto cuánto tiempo faltará para que la violencia que impera en gran parte del país llegue a nosotros. Las imágenes que aparecen en la red son aterradoras. ¿Cómo preparar a los niños para esto? ¿Cómo formarlos para que no se dejen llevar por el odio y la ambición? ¿Cómo enseñarles a valorar la vida? ¿Cómo enseñarles a protegerse física, moral, intelectual y emocionalmente? ¿Cómo...?


lunes, 1 de noviembre de 2010

Del asombro y otras maravillas...


Este sábado acompañé a algunos de mis alumnos al museo. Fuimos a la inauguración de una expo de un artista mexicano de la primera mitad del siglo XX, Francisco Díaz de León, y fue una gran experiencia. Descubrí que la mayoría jamás había visitado un museo y me maravilló su manera de asombrarse, de descubrir las imágenes, de sentirse en otro mundo, de ver cómo su apatía se transformó en una curiosidad sin límites: querían absorberlo todo con todos sus sentidos. Luego, visitamos la expo Memorial del 68 y aunque nos faltó tiempo, noté cómo se colmaron de inquietudes... La plática de retroalimentación fue increíble: toditos participaron y aportaron reflexiones bien valiosas. Nada qué ver con su desarrollo en el salón de clases.

Esta salida me nutrió en muchísimos sentidos: mi llamita se encendió al máximo, y me he puesto a pensar en la necesidad de cambiar la forma de enseñar a los niños; hay que trascender la idea del aula.


















Y el pilón, esta acuarela de Francisco Díaz de León: uno de los lugares más significativos de mi infancia, La iglesia del Barrio del Niño Jesús.

Soy feliz!!!





viernes, 22 de octubre de 2010

Los nadies

domingo, 10 de octubre de 2010

Tristísima...

No. Ni unos zapatos nuevos, ni un vestido lindísimo han podido con este sentir de que tiro lo mejor de mi a la basura. Y a lo lejos ecos que resuenan, recuerdos y promesas, tantas palabras y emociones que siguen latentes. Esas voces que me han hecho sentir tanto: muchas cosas y muy intensas... Y sin embargo aquí estoy, pasando la noche en vela por algo que ni lo vale.